La tristeza también escribe...
Muchas veces nos sentimos tan solos que la única compañía es nuestro computador; allí escribimos lo que quizás en palabras no logramos decir frente a alguien…
Las heridas del alma
Las tristezas del alma son las más difíciles de sanar, porque son esas que se levantan con nosotros cada mañana y también se acuestan a nuestro lado cada noche.
Escribir para ser escuchados
Siempre que escribimos algo, lo hacemos esperando que alguien nos lea y sienta lo que llevamos dentro. Tal vez necesitamos una llamada, una palabra de aliento o simplemente sentir que alguien está ahí…
Recordar que también fuimos felices
Y cuando llegue ese día triste, cuando nada parezca salir bien y sintamos que sólo hay lugar para la tristeza, recordemos también los momentos felices que alguna vez vivimos. Porque así como existen razones para llorar, también existen motivos para volver a empezar.
Sanar a través de las palabras
Saquemos partido de nuestra tristeza. Escribamos lo que sentimos, cualquier cosa… quizás aquello que nos causó dolor, tal vez la ausencia de ese ser que un día amamos profundamente y que hoy todavía nos cuesta olvidar. Porque escribir también es una forma de sanar el alma…
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