Entre el fuego y la calma
El placer silencioso de los momentos simples
Todos buscamos el placer donde quiera que éste se encuentre. A veces creemos hallarlo en las cosas más simples; otras veces lo perseguimos durante años sin siquiera darnos cuenta de que siempre estuvo cerca, esperando en pequeños momentos cotidianos.
La vida no está hecha únicamente de alegrías. También atravesamos dolores, angustias, preocupaciones y silencios que pesan más de la cuenta. Sin embargo, incluso en medio de esas tormentas internas, seguimos buscando algo que nos alivie el alma, algo que nos haga sentir vivos aunque sea por un instante.
Cada persona encuentra el placer en lugares distintos, porque no todos tenemos las mismas necesidades ni los mismos deseos. Algunos lo descubren en un buen plato de comida, en una copa compartida, en una película que los emociona o en las páginas de un libro que los abraza por dentro. Otros lo encuentran caminando sin rumbo, escuchando música, haciendo deporte, contemplando una tarde de lluvia o simplemente disfrutando de una conversación sincera.
También existe ese placer más profundo y silencioso: el de sentirse comprendido, querido o acompañado. El placer de un abrazo inesperado, de una caricia, de una mirada que transmite calma. Porque muchas veces no buscamos grandes cosas; buscamos sentir un poco de paz.
El problema aparece cuando, en la desesperación por sentir placer, olvidamos que nuestros actos pueden afectar a quienes nos rodean. Ningún placer verdadero debería construirse sobre el dolor ajeno, la mentira o el egoísmo. Lo que nos hace bien no tendría que destruir la tranquilidad de otros.
Quizás el verdadero secreto esté en aprender a disfrutar sin culpa de esos pequeños instantes que nos reconcilian con la vida. Un mate tranquilo, una charla nocturna, el aroma del café, el sonido de la lluvia o el calor de unas manos queridas pueden ser suficientes para recordarnos que todavía existen motivos para sonreír.
Porque al final, todos buscamos lo mismo: sentirnos bien, aunque sea por un momento.
UN PLACENTERO ABRAZO
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