Translate

domingo, 25 de octubre de 2026

Llévate todo, menos lo que aprendí de amarte

Llévate todo, menos lo que aprendí de amarte

Por si decides irte, hazlo sin despedidas, sin remordimientos, sin sentimientos de culpa de por medio. Hazlo si es lo que necesitas para tu libertad, para poder volar sin obstáculos ni cadenas.

Llévate todo aquello que te pertenece

Llévate todo aquello que te pertenece, sea algo que entregaste o algo que alguna vez fue mío. Llévame si me consideras tuyo; suéltame si nunca llegué a serlo.

Llévate aquellas caricias que dejaron huellas profundas, tan marcadas que mi piel las mantendrá hasta que llegue la madrugada, cual heridas de una batalla que irremediablemente nunca llegaré a ganar.

Llévate uno a uno los suspiros, aquellas respiraciones que quedaban prisioneras entre tus labios y los míos. Llévate las respiraciones agitadas, las mariposas, la sensación de caer que embargaba mi cuerpo al sentirte. Llévate aquellos lunes tan tristes que ya no tendrán sentido si tú no estás.

Llévate los recuerdos que aún respiran

Llévate tu aroma, ese que quedó enganchado a mi ropa, a mi cuerpo, a mis manos; ese aroma que no puedo dejar de buscar, que se oculta, clandestino, tan huidizo...

Llévate las promesas hechas, aquellas que se extinguieron como el fuego, lentamente, convirtiéndose en cenizas que el viento echó a volar.

Llévate los silencios, los momentos que se vuelven eternos cuando no está tu voz. Llévate aquel beso fugitivo que dejaste en mi cuello la última vez que te vi llegar. Llévate el pequeño espacio alrededor de mi cintura que utilizabas al abrazarme. Llévate las cosquillas que se quedaron enterradas en mis mejillas después de que dejé de sonreír.

Llévate este flujo de recuerdos que brota por aquella grieta que adorna mi techo, que cae como densa lluvia sobre mí, mojándome, ahogándome, humedeciendo mis sentidos y llenándome de frío.

Ya no quiero escribir de ti

Llévate las historias que permanecen en mi memoria, intactas, inmutables, a la espera de ser escritas, de ser conectadas, de ser guiadas por mi lápiz y un papel. Llévatelas de aquí, que ya no quiero escribir de ti, ya no quiero recitar en vano.

Llévate tu imagen, esa que se esconde tras mi espejo, que me abraza por la espalda cuando menos me lo espero y que me abandona a mi suerte cuando más lo necesito.

Llévate los pasos que caminé contigo. Devuélveme el camino, dame un destino al cual llegar. Me dejaste perdido, sin brújula, sin mapa; me dejaste a la deriva.

Devuélveme el camino

Por favor, llévate el dolor, el pesimismo y esta melancolía que me apabulla, que me tumba, que me hace caer y caer cada vez más.

Llévate tu nombre, eterno como el tiempo. Llévate lo que éramos, lo que somos y lo que alguna vez soñamos ser, porque ya no pertenezco allí. Soy ajeno, solo soy un viajero más en tu vida que va de paso y al que ya le llegó el momento de partir.

Olvídate de mí

Llévate aquella última mirada, aquella última llamada, aquel primer adiós que tuve que decir. Y olvídate de mí. Olvida lo que era, lo que intento ser, lo que hicimos y lo que nunca llegamos a hacer. Olvida lo que escribo, lo que pienso, lo que anhelo.

Olvida mis «te quiero», mis buenos deseos, mis besos en la oscuridad, mi mirada. Olvídate del volátil susurro de mi voz al amar, de esas largas horas de intimidad, de esta inmensa distancia.

Olvida esta soledad que me arranca pedazo a pedazo el alma. Olvida este cansancio que se aferró a mis huesos y no me deja en paz.

Olvida mi filosofía de vida, mi manera de hablar, mis errores, mis defectos. Olvídate de todo aquello que te llegó a gustar. Ya te vas y no debe quedar nada de ti, porque fui adicto, fui seguidor, fui devoto de tu amor, que al parecer nunca llegué a tener.

Que no sufras lo mismo que yo

Así que olvídate de mí. No sufras, no llores, no me recuerdes, no pases noches en vela, amarrada a tu insomnio. No hagas lo mismo que estoy haciendo yo en este momento. No creo que merezca tanto.

No me extrañes, no me busques en otras personas. Envuélveme en una densa neblina en tu memoria, como el humo de un cigarrillo que se pierde en la ciudad.

Tal vez volvamos a encontrarnos

Simplemente, olvídame. Y tal vez un día, de casualidad, este constante viajero te vuelva a encontrar...


Si esta historia encuentra eco en ti, hay más relatos esperándote en mi espacio visual.


También te puede interesar:

Pocos ven lo que somos: el precio de vivir detrás de las apariencias

¿Dónde vamos tan apurados? Una reflexión sobre las prisas de la vida

El arte de hablar con desconocidos

El encuentro inesperado

La libertad también tiene un precio

La Importancia De Ser Recordados Con Cariño

La Belleza De Envejecer Sin Perder La Sensibilidad

No Quiero Ser Tu Oxígeno